Fitness’ en la ducha: se acabaron las excusas

Si te dijera que hay un entrenamiento que puedes hacer diariamente, que no te dará ninguna pereza, que no te supondrá ningún esfuerzo físico y que encima no te costará un euro, ¿no lo harías? Pues es un hecho; ese entrenamiento existe y te lo voy a presentar: se llama ducha.

Ya que te duchas a diario, ¿por qué no hacer de este simple acto cotidiano una pequeña sesión de gimnasio?¿cómo? Muy sencillo. Cuando te enjabones las zonas de los tobillos, pies y pantorrillas, hazlo sin flexionar las rodillas y recreándote en la zona de los tobillos y pies, de manera que estés unos 10-15 segundos en esta posición de tirantez. Así notarás como estiras los isquiotibiales y aprovecharás un movimiento tan cotidiano para realizar este ejercicio que da mucha pereza en el gimnasio.

También puedes estirar el tren superior en los momentos de enjabonarte la espalda. Para ello, usa una técnica parecida a la del gimnasio. Busca llegar cada vez un poco más lejos con la mano que sujetas la esponja (ayúdate con la otra mano). Recréate en el movimiento, haciéndolo un poco más lento y consciente, para mejorar tu movilidad.

Además del ahorro de tiempo y esfuerzo, otra de las grandes ventajas es que en la ducha se dan unas condiciones muy buenas para los estiramientos, por temperatura y humedad se puede alcanzar una buena elasticidad.

Igual que puedes realizar estos dos estiramientos, puedes realizar muchos más movimientos que emulen a los estiramientos que haces o deberías hacer en el gym. Pero es importante que no se te olvide que la bañera o la ducha son zonas resbaladizas y que no debes ponerte en posiciones de equilibrio difícil o bases inestables.

Puedes repetir la operación con el secado, de esa manera completarás tu entrenamiento de elasticidad.
Poco a poco automatizarás que ese momento de higiene también es un momento de higiene postural, mejorando la elasticidad de los músculos que suelen limitar, por falta de elasticidad, la mejora de la postura.

Otro truco para hacer de la ducha tu club de fitness es el de terminarla con agua fría. Todos sabemos que es muy bueno para la circulación, pero, además, el extra de calorías que necesitas quemar para recuperar tu temperatura son un buen argumento de fitness. Piensa que en algunos de los centros más elitistas de las grandes capitales se están cobrando barbaridades por los baños de frío. Eso sí, si decides terminar las duchas con agua fría, no estires luego; ya que la musculatura dejará de tener la temperatura adecuada.

Para recopilar, en el enjabonado trabajamos la elasticidad. Después tú decides, o bien aumentas la quema de calorías terminando con agua fría o bien insistes en la elasticidad mientras te secas si terminas con agua caliente.

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